Revista El Pozo Bueno

El 1 de octubre del 2000 veía la luz el primer ejemplar de Pozo Bueno, la publicación editada por la Fundación Cardenal Cisneros y auspiciada desde el Ayuntamiento de la localidad. Se dice pronto, pero de aquel número inicial, se han cumplido ya dos décadas desde que el grupo de entusiastas, unidos por ese común denominador que es el cariño al pueblo de sus raíces, decidieron poner en marcha una publicación que permitiera mantener vivo el espíritu de la tierra natal, la tierra, además, de los ancestros del Cardenal que da nombre a nuestra Fundación.

En aquel número inicial, Emiliano Paredes, entonces alcalde y presidente de la Fundación Cardenal Cisneros, y a quien se debe en gran medida el impulso para sacar adelante el proyecto, exponía con claridad lo que se pretendía  con la revista: “poner en conocimiento de todos las diferentes inquietudes y actividades de la Fundación, además de recoger todo aquello que puede ser de interés local o comarcal (…) muchos y distintos  son los frentes de actuación en los que la Fundación pretende centrar sus esfuerzos, y en todos ellos de una u otra manera, se encuentra como referente a Cisneros, pueblo y gente, Cisneros, pasado y futuro en el presente”. Quedaban así dibujadas las líneas maestras de lo que se pretendía que fuera una publicación de, por y para quienes tienen en este pueblo palentino sus vínculos familiares.

Como casi siempre cuando se pergeñan nuevos proyectos, la ilusión se sobrepone a las dificultades, y mal que bien, Pozo Bueno, con una periodicidad que ha ido variando, pero que ha mantenido sus tres o cuatro citas anuales con sus lectores, se ha convertido en esperada compañía para todos los que de una u otra forma, tienen vínculos con su pueblo, con nuestro pueblo.

A lo largo de estos veinte años y en los miles de páginas publicadas se han ido relatando, recuperando, el presente y el pasado, historias y recuerdos, tradiciones y festejos, en los que las decenas de personas que generosamente han colaborado con sus escritos han demostrado que merece la pena realizar ese pequeño esfuerzo de ejercitar la memoria para que pasado y presente no se nos escapen y puedan servir de guía y recuerdo para quienes vienen detrás.

Si algo queda claro en esta labor coral que desinteresadamente han realizado tantas personas, es que lo que no se escribe, lo que no se deja publicado, corre el riesgo de olvidarse y desaparecer. De ahí que, aunque sólo haya sido por eso, el trabajo y testimonio de Pozo Bueno está valiendo la pena.

No son demasiados los pequeños pueblos que disponen de una publicación periódica en la que plasmar presente y pasado. Hay ejemplos en nuestra propia provincia y en las limítrofes, impulsados desde ayuntamientos y bibliotecas municipales, desde parroquias o asociaciones culturales. En casi todos los casos, tienen muchos vínculos comunes: incentivar a los miembros del pequeño entorno al que van dirigidas a que ejerciten su memoria para refrescar momentos, anécdotas, oficios y tradiciones que permitan a los más jóvenes conocer un poco más el mundo en el que vivían sus ancestros.

La invitación a colaborar en el nuevo proyecto que hacía Emiliano Paredes en aquel primer número ha tenido en estos veinte años una más que aceptable acogida. Han sido muchos quienes han vencido la natural pereza que supone ponerse delante del folio en blanco, o del ordenador, y nos han regalado preciosos recuerdos, anécdotas e historias, aspectos de la vida cotidiana, del folclore y de las tradiciones, o nos han permitido contemplar fotografías antiguas de familiares y amigos que han refrescado la memoria y los sentimientos de  los lectores y que, sobre todo, han evitado que terminen perdiéndose.

Por eso, si algún mérito tiene una publicación como ésta es la de haber conseguido que tantas personas, residentes o vinculados en la distancia por sus relaciones familiares, hayan decidido colaborar en la revista del pueblo del que proceden. Seguramente, ese leit motiv ha sido para muchos de nosotros el elemento esencial que nos ha permitido recuperar y estar orgullosos de un sentimiento de pertenencia a unas raíces comunes.

Pozo Bueno entra en su tercera década con una presentación mejorada, preparando además su adaptación al mundo digital para que pueda ser accesible desde cualquier lugar, como exigen las nuevas tecnologías, pero su sentido, su presente y su futuro, sigue siendo el mismo que cuando nació: continuar avanzando en aquellos objetivos marcados veinte años atrás, y, sobre todo, contar con la colaboración de cuanto más personas, mejor. Que, como escribía Emiliano en aquel primer número, podamos decir orgullosamente que “somos tantos, que estamos todos”.  A todos, muchas gracias.

 

Descargar números de la revista «El Pozo Bueno»

Desde aquí podrás descargar algunos de los números que hemos ido sacando a lo largo de estos años. Feliz lectura:

Revista el Pozo Bueno nº 67
Número 67
Revista el Pozo Bueno nº 66
Número 66
Revista el Pozo Bueno nº 65
Número 65
Revista el Pozo Bueno nº 64
Número 64
Revista el Pozo Bueno nº 63
Número 63
Revista el Pozo Bueno nº 62
Número 62
Revista el Pozo Bueno nº 61
Número 61