Historia

Historia de Cisneros

Escudo de CisnerosMarco geográfico

La villa de Cisneros se encuentra situada al Noreste de Palencia capital, sobre un pequeño cerro circular, formando parte de la zona geográfica denominada Tierra de Campos. Esta zona está enclavada en la parte centro-occidental de la elevada meseta del Duero, delimitada  por los vértices de Sahagún y Carrión de los Condes al Norte, el Pisuerga al Oriente, los Montes Torozos al Sur y el curso del Cea al Este. Es una tierra llana, con altitudes entre los 650 y 850 m., con grandes ondulaciones y cerros que dan testimonio de la erosión. La uniformidad cromática sólo se quiebra por las corrientes fluviales, a las que bordean una sucesión de árboles de ribera.

La uniformidad también se manifiesta en la constitución geológica, la disposición del suelo, la aspereza y aridez del ambiente… Sus poblaciones responden al tipo característico de la meseta Norte, concentrándose en aldeas y villas, siendo raros los caseríos o granjas aisladas. Su riqueza cerealista ha sido muy apreciada en todas las épocas, mientras que la ganadería se centró casi exclusivamente a la oveja churra, cuyo número disminuyó en los tiempos más recientes, aunque en el pasado constituyó la clave de la industria textil.

Su extensión es de algo más de 4.000 m2 y fue un terreno despoblado en las fechas que siguieron a la dominación de los musulmanes. La repoblación se realizó durante los siglos IX y X con gentes galaicas, de Cantabria y mozárabes. En la Crónica General de España, al mencionar las tierras que conquistó Alfonso I se dice lo siguiente: En 735 anno de la Encarnacion D. Alfonso Iº el Católico entró por Tierra de Campos la que tiene dell un cabo el rio Ezla, dell otro el rio Carrion, de Pisuerga y de Duero et conquiriolo todo. En la misma crónica se identificaba esta Tierra con los “Campos godos”: …pobló esse rey D. Affonso (III) en los campos que dizen de los Godos, et estos son tierra de Campos et Toro. El término Campi gotici aparece desde época temprana de nuestra historia, sin duda haciendo referencia al pueblo bárbaro que se asentó en la Península en el s. V.

 

Toponimia

Sobre el origen del nombre de la villa de Cisneros existen varias interpretaciones. Algunos autores piensan que su denominación se debe a los cisnes y demás aves acuáticas de la Nava de Campos, derivándolo del francés antiguo “cisne” y éste del latín vulgar cicinus o del clásico cycnus[1].

Cisnes al pie de la Iglesia de San Facundo y San Primitivo
Cisnes al pie de la Iglesia de San Facundo y San Primitivo

Otros, en cambio, remontan su origen a la palabra latina caeditinarios, del verbo caedo, que quiere decir “talar”, lo que vendría a significar “tierras deforestadas”, sometidas después a cultivo[2]. También se ha supuesto la palabra latina zizanarios, como posible, lo que vendría a significar “campos de cizaña”[3]. Por último,  habría que remontarse a la etimología del latín medieval cinisa, “ceniza”, que procedería a su vez del clásico cinis, -eris, que significaría “ceniza”, con lo cual el significado de Cisneros sería “lugar de ceniza”[4].

También podemos hacer referencia al despoblado de Villailar, situado entre Cisneros y Pozo de Urama, del que sólo queda la iglesia, hoy ermita del Santo Cristo del Amparo, lugar de romería para las gentes de Cisneros.

Ermita del Cristo del Amparo
Ermita del Cristo del Amparo, lugar donde la gente acude en romería

La capacidad de la iglesia hace pensar que fue un poblado de suficiente entidad, corroborado por el hecho de que tanto Gijones como Cisneros ejercieron su patronazgo y lo enriquecieron convenientemente.

Un documento de dudosa autenticidad dice que en 1396 el poblado fue vendido a las gentes de Cisneros, el hecho es que a finales del s. XIV, su término pasó a Cisneros. Una cédula de los Reyes Católicos confirma su despoblamiento en 1476, aunque en las fuentes parroquiales a partir del s. XVI, sobre todo las visitas de los obispos a Cisneros, hablan siempre de la iglesia o ermita extramuros de la villa. Aparece en el Becerro de la Behetrías y en el de Presentaciones de León como Villafilar y en el s. XV como Villaylar. El topónimo procedería de los términos latinos villa, es decir, “casa de campo” y  filare, “hilar”. Sería pues, “villa de hilar”.

 

Prehistoria 

Las noticias que tenemos sobre los primeros pobladores que ocuparon el actual término de Cisneros nos vienen dadas por la arqueología. En el período central de la Edad del Bronce se desarrolla en tierras palentinas un grupo cultural denominada Cogotas I, de origen meseteño. La dispersión de yacimientos es muy escasa, pues hasta ahora los conocidos no llegan a la decena, aunque las prospecciones arqueológicas sin duda eleven esta cifra. Entre ellos cabe diferencias aquellos que se sitúan en un entorno montañoso y los que se ubican en plena cuenca sedimentaria, lo que nos hace pensar en una dualidad entre la ganadería y la agricultura. De los yacimientos, uno de los más destacados es el yacimiento de Los Frailes, en Cisneros, en el que fueron halladas puntas de lanza.

Lanza de Cisneros - Filo de la hoja
Lanza hallada en el yacimiento de Cisneros – Filo de la hoja

Al comenzar la Edad del Hierro la Tierra de Campos era el centro de una cultura que el profesor Palol denominó del Soto de Medianilla, caracterizada fundamentalmente por una arquitectura de adobe utilizada en la construcción de casas, una práctica principal centrada en la agricultura y más concretamente en la gramíneas, y empleo de un utillaje cerámico muy típico, elaborado a mano con decoración a base de triángulos rayados, líneas incisas o impresiones digitales. Los yacimientos palentinos de este tipo son: Carrión de los Condes, Paredes de Nava, Pedrosa de la Vega, Saldaña y Cisneros. Se trata de lugares de habitación emplazas en pequeños cerros inmediatos a los ríos. El yacimiento de Cisneros, en concreto, se encuentra en la loma de San Lorenzo y San Sebastián.

En épocas más avanzadas de la Edad del Hierro se produjo gran diferencia etnológica entre la población palentina: cántabros en las tierras de montaña, mientras que en las tierras bajas de la cuenca sedimentaria la ocupación correspondió a los vacceos, una de las tribus más importantes del grupo celtibérico. A la llegada de los romanos a la Península en el 218 a. C. las tierras de la actual provincia de Palencia, se encontraron con estas mismas poblaciones.

 

El medievo 

La fundación de la villa de Cisneros es atribuida[5] a la poderosa familia de los Ansúrez y su repoblación a D. Rodrigo González Ansúrez, Conde de Liébana y señor de Cisneros. En relación con el apellido Ansúrez señalaremos que deriva del mismo vocablo genealógico que Cisneros. Sobre uno de los miembros de esta familia, D. Rodrigo González de Cisneros, rico home de pendón, banda y caldera, salvó la vida a Alfonso VII en la batalla de la Sagra, según las crónicas, arrancándole tres girones de la vesta que el rey llevaba, los cuales puso sobre sí, dando lugar al apellido Girón. Fue mayordomo defensor de Doña Berenguela y de Fernando III y tuvo en su casa una especie de escuela militar de hijosdalgos. Armó una tropa de 1.255 caballeros para combatir a los moros y se enterró en el monasterio bernardo de Benavides, diciendo su epitafio:

Sabida cosa sea que D. Rodrigo Gonzalues fue uno de los muy nobles hombres de España de mañas y linaje y fizo mucho bien a Fijos Dalgo en casar e criar e fizo por sus manos 1.255 cavalleros e a la sazón que el murio acompañabanle ocho ricos homes con 700 cavalleros que eran todos sus acostados e sus parientes y a su finamiento eran con el 255 cavalleros de sus vasallos.

Sin embargo, los primeros años de la historia de Cisneros están estrechamente vinculados al monasterio benedictino de Sahagún, en la actual provincia de León. Estaba dedicado a la advocación de los santos Facundo y Primitivo, enterrados según la tradición en ese lugar. Ambos fueron martirizados en época romana en la ciudad de Cea y sus cuerpos arrojados al río, de donde fueron recogidos por unos cristianos que los sepultaron en el lugar en el que después se levantó el monasterio. Sobre los sepulcros se levantó una iglesia en época visigoda que fue destruida por la invasión musulmana.

Antiguo monasterio Benedictino en Sahagún
Antiguo Monasterio Benedictino en Sahagún

Alfonso I reedificó el primitivo monasterio a donde regresaron los monjes llevando las reliquias.  Reconstruyó la iglesia e instaló en ella a monjas de la orden de San Benito. Poco más tarde, en el 747, los monjes fueron pasados a cuchillo por las tropas musulmanas. A principios del siglo IX, Alfonso III compró la iglesia y la restauró instalando a unos monjes de la misma orden procedentes de Córdoba. Fue de nuevo destruido y reconstruido antes del 905, fecha en la que se le concedió jurisdicción sobre su primitivo coto. Tanto Alfonso III como sus predecesores beneficiaron al monasterio con privilegios y donaciones, lo mismo que nobles, obispos y fieles particulares. A través de donaciones, compra-ventas y cambios, el monasterio fue extendiendo su dominio.

A partir del siglo X aparece Cisneros en la documentación referida a Sahagún[6].  El 5 de mayo de 946 se extiende un documento mediante el cual el presbítero Rodrigo dona al monasterio de San Félix de Cisneros el lugar donde se asienta el monasterio y otras posesiones en la ciudad de Dueñas: …in cuius honore fundatum est monasterium in locum quod vocitant Cinisarios[7] El dominio sahaguntino llegó hasta Cisneros gracias a las donaciones y así, tenemos constancia de una realizada el 8 de julio del 985 por Jimena al monasterio de numerosos bienes, entre ellos:  In rego Ciniseros XIIIª villa Mazockos ab integro medietate cum omes suos et iacenciis eius. Asimismo, a principios del siglo XI Sahagún conseguiría parte del monasterio de San Víctor de Cisneros por donación de los herederos.

El sistema organizativo que se implantó tras la repoblación de las tierras al Norte del Duero fue el de las Merindades. Cronológicamente, fueron las tierras organizadas y repobladas antes de las campañas de Almanzor. Esta tierra perteneciente a las merindades tuvo su descripción en el Libro Becerro de las Behetrías, que fue redactado en 1351 por orden de Pedro I y en el que se recogen 2.402 aldeas pertenecientes a las 15 merindades menos descritas en el Becerro. Cisneros pertenecía a la merindad de Carrión y behetría de D. Juan Alfonso Girón, ejerciendo sobre él señorío los Castañeda, Guzmán, Sarmiento, Girón, Lara, Vizcaya, Bravo de Acuña, Valdés, Tejerina, Manrique y otros. En aquel tiempo eran aldeas de Cisneros Barriofalda, Villafilar y Los Cisnales, hoy Arenillas. Este último era behetría de Juan Rodríguez, hijo de Pedro Ruíz Sarmiento.

 

Sobre el origen del Cardenal Cisneros 

El Cardenal CisnerosDon Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517) fue uno de los personajes clave en la historia española en el tránsito del siglo XV al XVI. Encaminado desde niño hacia la carrera eclesiástica, iniciando sus estudios en Roa y continuando en Alcalá de Henares. En Salamanca cursó derecho y teología y en Roma se perfeccionó en cuestiones de la Iglesia. En 1484 ingresó en la orden franciscana en el Convento de San Juan de los Reyes en Toledo, fue en ese momento cuando cambió su nombre (Gonzalo) por el de Francisco. En 1492 la reina Isabel la Católica lo nombró confesor y dos años después fue elegido provincial de la Orden de Castilla, siendo el principal consejero de la reina. En 1495 fue nombrado arzobispo de Toledo por Alejandro VI. Poco a poco se fue alejando de las actividades pastorales e introduciéndose en los mecanismos políticos. Fue el creador de la Universidad de Alcalá de Henares en 1507. A la muerte de Felipe el Hermoso, ante la incapacidad de la reina Juana fue nombrado regente de Castilla hasta la llegada de Fernando el Católico. Éste fue el impulsor de la obtención del capelo cardenalicio de Cisneros por parte del Papa. Poco después obtuvo el cargo de inquisidor general. De nuevo fue nombrado regente tras la muerte de Fernando el Católico hasta la llegada de Carlos I, a quien no pudo ver pues le alcanzó la muerte cuando iba a recibirle.

Toma de Orán por el Cardenal Cisneros. Mural de Juan de Borgoña de 1514 (Museo del Prado)
Toma de Orán por el Cardenal Cisneros. Mural de Juan de Borgoña de 1514 (Museo del Prado)

Si bien parece descartado el nacimiento de Don Francisco Jiménez de Cisneros en nuestra villa, sí se puede afirmar que su familia procedía de ella e incluso que él pasó alguna temporada en la misma. El Cardenal pertenecía a la casa de Cisneros, una de las más antiguas e ilustres de Castilla, cuyo solar estuvo en la villa palentina del mismo nombre, proveniente, según algunos autores, a través de los Téllez Girón, hasta Fruela el Diácono, nieto de Aznar Fruela, hijo único de Fruela II y de la princesa Jimena de Navarra. Los Cisneros o Ansúrez fueron considerados junto a los Lara, los Haro y los Castro, las cuatro Casas más antiguas de Castilla.

Los antepasados inmediatos al Cardenal fueron: don Juan Jiménez de Cisneros, fundador y primer abad de la Cofradía de Santiago en Villailar. A la muerte de éste en la batalla de Olmedo en 1445, le sucedió su hijo Toribio, casado con doña María de Bayona, descendiente de las Casas Reales de Navarra y Aragón. Don Toribio fue el abuelo del Cardenal. Tuvo tres hijos: don Lope García, que obtuvo el mayorazgo, don Álvaro y don Alonso, este último padre del futuro Cardenal, que abandonó Tierra de Campos, recalando en Torrelaguna, pueblo de la provincia de Madrid, a unos 50 kms. de la capital, donde se casó con doña Marina Astudillo de la Torre y donde nació el Cardenal.

Ermita de Villafilar (Ermita del Cristo del Amparo)
Ermita de Villafilar (Ermita del Cristo del Amparo)

Aún hoy podemos constatar la presencia de los antepasados del Cardenal en Cisneros. A tres kilómetros del pueblo, en la ermita de Villafilar se encuentran los restos de Gonzalo Jiménez de Cisneros el Bueno, contenidos en un sepulcro del s. XIV, cuyos laterales están decorados con arcos ojivales y  en el que aparece la siguiente inscripción: “Nam Gonzalus Ximenius Cisnerius cognomento Bonus, ad Villaizar Cisnerorum suburbanum, in aede virginis Mariae sepultus est”.  También sabemos que Juan Ximénez de Cisneros fue el fundador y el primer abad de la Cofradía de Santiago, que años más tarde su descendiente don Toribio trasladaría a Cisneros al despoblador Villafilar.

En la parroquia de San Lorenzo existe una capilla, primero llamada de San Miguel y posteriormente de San Lázaro, con las armas de los Cisneros. Se cree que en esta misma parroquia se enterraron varios miembros de la Casa, aunque ya no exista prueba de ello y se sepa que la lápida que quedaba se trasladó a la iglesia de San Pedro.

Iglesia de San Facundo y San Primitivo
Iglesia de San Facundo y San Primitivo

En la iglesia de San Facundo y San Primitivo se conserva una capilla de estilo mudéjar dedicada a la Nuestra Señora del Castillo, pues según la tradición, formaba parte de un castillo, propiedad de los Cisneros. En  el presbiterio lateral del Evangelio se conserva el enterramiento incrustado en la pared de don Antonio Rodríguez de Cisneros, primo del Cardenal y se cree que secretario suyo.

La inscripción de la lápida dice lo siguiente: “AQUÍ YACE EL REVENDISIMO SEÑOR DON ANTONIO RODRIGUEZ DE CISNEROS. QUE DIOS HAYA. OIDOR QUE FUE DEL CONSEJO REAL Y DE LA SANTISIMA INQUISICION, CAPELLAN MAYOR DE LA SANTA IGLESIA MAYOR DE TOLEDO. MURIO EL DIA DE SAN MARTIN. AÑO 1517”.  En la misma iglesia, cerca del coro, hay un sepulcro con estatua yacente tosca, que representa a un caballero bajo tres arcos góticos que forman una capillita. Cerca de este sepulcro hay otro junto al coro: consta de una estatua yacente que hace de tapa, se trata de un sacerdote revestido de casulla gótica. Ambos sepulcros pertenecieron casi con toda probabilidad a otros parientes del Cardenal.

 

La población de Cisneros en el s. XVI 

Gracias a un censo de población estudiado por Santiago Francia[8] podemos acercarnos a la población que componían la villa a comienzos de la Edad Moderna. El documento fue realizado en 1582 y 1586 por el cura Santiago Muñoz para su parroquia de Santa María del Castillo. El censo está incompleto y no se incluyó la población infantil, además hemos de tener presente que en Cisneros había otras tres parroquias en ese momento. A pesar de ello, se pueden sacar las siguientes conclusiones: el Censo de 1520 contabilizaba 620 personas adultas y sabemos que ese mismo año se confirmaron 298 niños y niñas de las parroquias de la villa. Estos datos llevan a pensar al autor que para entonces el número de habitantes en Cisneros debía ser de unos 900.

La composición social de los feligreses de Santa María del Castillo era la siguiente: 47 labradores, 49 jornaleros eventuales, 15 pañeros, 13 oficiales, 12 tejedores, 7 pastores, 4 tratantes, 4 herreros, 3 sastres, 2 zapateros, 2 tenderos, un carretero, un peinador, un hortelano y un escribano. Por lo que tenemos una población dedicada en su mayoría a labores agrícolas, muchos de ellos sin trabajo asegurado (jornaleros) y en un segundo plano una serie de artesanos dedicados a la industria textil.

El censo de 1586 de la parroquia, también llamada de San Facundo por aquella época, da una cifra de 648 personas, 28 más que en el anterior.

 

Los tesoros artísticos de Cisneros 

Una historia tan rica como la de esta villa se ha visto materializada a lo largo de la Historia con una serie de construcciones que forman el testimonio viviente de épocas pasadas. La iglesia parroquial de Cisneros nos revela, a través de su advocación a los Santos Facundo y Primitivo la influencia sahagunina de su fundación. Su construcción se inició a principios del s. XVI y es el templo más importante de toda una serie de iglesias, denominada tipo de iglesia Campos, cuyo epicentro se encuentra en Cisneros. Las características de este tipo de construcción son: apean las columnas y pilares de ladrillo ochavados, permitiendo un mayor espacio y  luminosidad, con cubiertas de madera ligeras, ricas en decoración y que a la manera de palios bordados cubren un culto cada vez más preocupado por la liturgia ceremonial.

El interior de la iglesia de San Facundo y San Primitivo está dividido en tres naves mediante columnas y pilares de capitel bastante tosco.  Exteriormente, el templo está recorrido por un pórtico que lo envuelve totalmente a excepción de la fachada y los pies. La pobreza de los materiales está suplida en el interior con una techumbre de madera de magnífica ejecución atribuida a Juan Carpeil.

Iglesia de San Facundo y San Primitivo. Capilla de estilo mudéjar
Iglesia de San Facundo y San Primitivo. Capilla de estilo mudéjar

Toda la iglesia tiene el mismo tipo de cubierta, destacando una capilla en el lado de la Epístola, junto a la cabecera, dedicada a la Virgen del Castillo. El templo alberga gran número de esculturas de santos de importante valor, así como varios retablos, pinturas, etc. Existe una leyenda, según la cual bajo esta iglesia había un túnel que comunicaba el templo con el campo, hasta los precios de San Pedro, donde se localizaba un monasterio.

Iglesia-Museo de San Pedro
Iglesia-Museo de San Pedro

En cuanto a la iglesia de San Pedro, fue construida también en el s. XVI y reformada en el XIX. Es un templo de tres naves, la construcción es de piedra y ladrillo y los techos corresponden a la reforma del XIX mientras que la capilla mayor está cubierta con una bóveda de casquete. A los pies se levanta una torre de ladrillo de tres pisos. Si arquitectónicamente esta iglesia tiene indudable valor, al servir en la actualidad como museo su interés se multiplica.

Entre las piezas del museo destacan: el sepulcro de D. Gonzalo Jiménez Cisneros, del s. XIII en piedra policromada con columnas estilizadas rematadas con capiteles vegetales . La decoración narra la vida de Cristo y la Virgen. Este sepulcro se hallaba en la ermita del Cristo del Amparo, en lo que fuera parroquia del despoblado Villafilar.

Sepulcro de D. Gonzalo Jiménez Cisneros
Sepulcro de D. Gonzalo Jiménez Cisneros

Hay dos sepulcros más, uno femenino del s. XIV y otro, cuya estatua yacente representa a uno de los Manrique y Santillana, de la familia del poeta Jorge Manrique. Le llaman sepulcro del Buen Caballero y tiene una cartela que lo fecha en 1430, el arco que lo acoge, sin embargo, está datado en el s. XVI.  Existe también un arcón de hierro que llaman de los corregidores, con 4 cerraduras y dos candados. La tapa pesa 50 kilos y se dice que en él se custodiaban los documentos y sólo se podía abrir cuando se reunían las 6 personas que se encargaban de su custodia.

A través de Fray García de Cisneros, que fue abad de Montserrat, tenemos noticias de que los dos trozos de madera de olivo que hoy alberga el museo proceden de la cruz de Cristo, y fueron traídos a Cisneros del trozo que se conserva en Santo Toribio de Liébana. Por último, se muestran numerosas piezas de orfebrería tales como cálices, patenas, etc. El origen de estas y otras piezas las podemos rastrear a través de los inventarios de las iglesias de Cisneros a lo largo de su historia.

Artesonado en la Ermita del Cristo del Amparo

Así, en 1641 la Yglessia parrochial de Santa Maria del Castillo[9] realizó inventario en el que se recogen con detalle numerosos objetos en plata  como cruces (una cruz de plata sobre dorado con Christo de una parte y una ymagen de la Asuncion en otra), cálices, así como ropa para el altar, vestidos del Santisimo y de Nuestra Señora (un vestido de primavera blanco de colores guarnecido con franxon de oro), misales, etc.

Por último, a dos kilómetros de Cisneros, en lo que antiguamente fue el poblado de Villafilar, se encuentra la Ermita del Cristo del Amparo, construida sobre la antigua iglesia del despoblado. La construcción es del s. XVI, pero ha sido muy reformada posteriormente. Levantada en ladrillo, consta de tres naves separadas por pilares. La nave central se cubre con armadura de madera y las laterales con techumbre plana. La capilla mayor dispone de artesonado mudéjar de principios del XVI. A los pies se levanta una torre de dos pisos de alto. En su interior se encontraba el sepulcro del Buen Caballero, ahora en el museo de la iglesia de San Pedro.

 

Testimonio sobre la fiesta del “Chiborra” en 1959 

De 1959 nos ha llegado el testimonio de Juan A. Cabezas[10], que realizó un artículo en el que narraba su encuentro en Cisneros con el “Chiborra”: Cuando llegamos nos encontramos con que en la villa manda el “Chiborra”. Se trata de un personaje popular y casi fabuloso, disfrazado pintorescamente, que dirige un grupo de danzantes (hombres vestidos con faldillas blancas almidonadas, pañuelos de colores, corbatas actuales y sombreros de paja con plumas de colores que recuerdan los de los tercios de Flandes). Extraña indumentaria que, con ligeras variantes, llevan los danzarines en distintos pueblos de Tierra de Campos.

El chiborra y las Cofradías

Los de Cisneros, dirigidos por el “Chiborra” hacen unas curiosas danzas a los compases de la dulzaina y el tambor, que ellos acompasan con los juegos y toques de palos, manejados con gran destreza. Cada danza tiene su letra. Las estrofas se llaman “lazos” y se cantan y bailan en honor a la virgen del Castillo, el día 8 de septiembre. Estos “lazos” recogen influencias de diferentes épocas de otros cantos populares. Algunas tienen aire picaresco:

A un arriero de Andújar

camino de Santander,

le dijo la mesonera

que le quería muy bien.

El festejo, dirigido por el “Chiborra”, termina siempre con una danza a los compases de la Marcha Real, danzada en honor de la Virgen. El “Chiborra”, que en otros pueblos también se llama “Birria” durante el día de la fiesta trata de tú al alcalde y a todo el mundo y para abrir entre la gente hueco para los danzantes, sacude latigazos y a diestro y siniestro. Durante su actuación con el disfraz y la máscara, es el amo de la villa. Una especie de bufón popular con el que se divierte el pueblo.


Bibliografía 

Alcántara, M. et al. Viaje por Tierra de Campos. Otoño, 1959. Palencia, 1960.

Catálogo monumental de la provincia de Palencia. Vol. II. 1932.

Díez, M. y García, P.A. Tierra de Campos. Madrid, 1990.

Enciclopedia de Historia de España. Artola, M., dir. Vol. 4.

Francia Lorenzo, Santiago. Por tierras palentinas. Notas de archivo III.  Palencia, 1991.

González Garrido, J. La Tierra de Campos. Región natural. Palencia, 1993.

González González, Julio. Historia de Palencia. 2 vols. Palencia, 1995.

Gordaliza Aparicio, F.R. y Canal Sánchez-Pagin, J.M. Toponimia palentina. Palencia, 1993.

Inventario artístico de Palencia y su provincia. Vol. 1. Madrid, 1977.

Lavado Paradinas, P.J. “Moros y moriscos en Palencia”, en Actas del I Congreso de Historia de Palencia. Palencia, 1987.

Madoz, P. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid, 1846.

Martínez Liébana, E. El dominio señorial del Monasterio de San Benito de Sahagún en la Baja Edad Media (ss. XIII-XV). Madrid, 1990.

Mediavilla González, J. “Antecedentes familiares palentinos del Cardenal Cisneros en el Rebus Gestis de Alvar Gómez de Castro” en Actas del I Congrso de Historia de Palencia. Vol. I. Palencia, 1985.

Mínguez Fernández, J.M. El dominio del Monasterio de Sahagún en el s. X. Salamanca, 1980.

Nieto Ballester, E. Breve Diccionario de topónimos españoles. Madrid, 1997.

Zalama Rodríguez, M. A. La arquitectura del s. XVI en la provincia de Palencia. Palencia, 1990.


Documentos 

  • H.N.
  • Catastro de Ensenada:
    • 138/1. Lib. 626. Fol. 352.
    • 138/3. Lib. 629. Fol. 84.
    • 138/3. Lib. 628. Fol. 464.
  • Clero:
    • 5363
    • 5364
    • 5365
    • 9655
    • 9656
    • 9657
    • 9658
  • Mesta:
    • 855
  • Sigilografía:
    • Sellos municipales. Caja 14, nº 60.

[1] Gordaliza Aparicio, F. R. y Canal Sánchez-Pagin, J.M. Toponimia palentina. Palencia, 1993.

[2] Nieto Ballester, E. Breve diccionario de topónimos españoles. Madrid, 1997.

[3] Ibídem.

[4] Gordaliza Aparicio, F.R. y Canal Sánchez-Pagin, J.M. Op. Cit.

[5] Catálogo monumental de los provincia de Palencia. Vol II. Palencia, 1932. Pág. 70.

[6] Minguez Fernández, J.M. El dominio del Monasterio de Sahagún en el s. X. Salamanca, 1980.

[7] Ibídem. Pág. 141

[8] Francia Lorenzo, Santiago. Por tierras palentinas. Notas de archivo III. Palencia, 1991. Págs. 132-133.

[9] A.H.N. Clero Libro 9657.

[10] Alcántara, M. et al. Viaje por Tierra de Campos. Otoño, 1959. Palencia, 1960.